El yeso es un mineral blanco compuesto por sulfato de calcio dihidratado y por una roca sedimentaria muy habitual en la corteza terrestre, de origen químico. La historia del yeso es muy amplia, puesto que sus primeros restos surgieron hace millones de años.

Este material puede utilizarse en la construcción y tiene una estructura formada por dos moléculas de agua y una de sulfato de calcio; además, debido a sus impurezas su color puede transformarse en rosado, castaño o gris.

Orígenes del yeso

La historia del yeso tiene su origen hace más de 200 millones de años, como resultado de los depósitos marinos que formaban grandes extensiones oceánicas que ahora son ocupadas por los continentes.

Escaleras de una vivienda de yeso

En este período de la historia, algunos mares se secaron y comenzaron a aparecer los primeros lechos de yeso, aunque estos quedaron ocultos y fueron descubiertos años más tarde. Como es uno de los materiales más antiguos de la historia, el yeso es uno de los conglomerantes más antiguos que se utilizan en la construcción.

Yacimientos de yeso en España

Según los registros, el proceso de obtención del yeso comenzó a realizarse en Europa durante el periodo Terciario. Este elemento de la naturaleza es muy habitual en rocas sedimentarias y suelos creados a partir de la evaporación y la hidratación de anhidrita.

Los yacimientos de yeso más conocidos en España son los del Valle del Ebro y los de Sobras. El último, ubicado en la provincia de Almería, otorga un yeso natural, de calidad y libre de impurezas; este material está formado por capas, o estratos, de hasta 20 metros de espesor. Por su parte, el yacimiento del Valle del Ebro se caracteriza por disponer de una vegetación de albada y asnallo, dos plantas gipsófilas con una gran importancia ecológica.

Historia de la utilización del yeso

Se cree que la historia del yeso en la construcción empezó en el Neolítico, en Oriente Medio; durante la antigua Mesopotamia había grandes zonas con rocas yesíferas y sus habitantes solían cubrir sus recipientes de madera con una pasta de yeso, denominada alabastro, para conseguir una mayor resistencia al fuego.

Estos objetivos, conocidos como vajilla blanca, son considerados los primeros materiales que se construyeron con yeso. Además, durante esta época de la historia se empezó a reemplazar el mortero de barro por el yeso, puesto que el primero era de peor calidad.

Antiguo Egipto

A partir de este momento, el yeso comenzó a introducirse en los distintos sistemas de construcción, destacando el Antiguo Egipto donde se utilizó el yeso para monumentos muy representativos como la pirámide de Keops o la Pirámide de Giza.

En estas dos construcciones, el yeso formó parte del suelo, de los revestimientos y, además, se utilizaba para revestir y decorar las tumbas; este conglomerado fue tan importante que todavía se conserva en la Pirámide de Giza, la más antigua de todas.

Grecia y Edad Media

Aunque, como hemos visto, el yeso fue muy utilizado en el Antiguo Egipto, hubo que esperar hasta Grecia para comenzar a ver las primeras innovaciones. Por ejemplo, esta civilización empezó a desarrollar los morteros helénicos, formados por cal, yeso y áridos.

Techo de yeso de una vivienda

Por su parte, durante la Edad Media el yeso comenzó a utilizarse, especialmente en París, para los revestimientos, forjados y paredes. Por último, la historia del yeso continúa en la Edad Moderna, donde comenzó a ser uno de los elementos más utilizados en la construcción, tanto que su uso continúa siendo muy habitual en la actualidad.

Elaboración de este material

El yeso está formado por un 79,07% de sulfato de calcio anhidro y un 20,93% de agua; por ello, es considerado como un material sedimentario, incoloro o blanco en estado puro. A la hora de diferenciar el yeso de la escayola es importante destacar que la única distinción la podemos encontrar en su pureza. La escayola tiene una pureza de más del 90% mientras que el yeso se caracteriza por tener una pureza superior al 70%.

Propiedades del yeso

El yeso destaca porque es muy recomendable para utilizarse en construcciones sin humedad y por poseer propiedades físicas y química que se relacionan entre sí. Dentro de estas propiedades podemos destacar:

  • Aislamiento térmico y acústico: utilizar este material en los revestimientos interiores de una vivienda puede ayudarte a aumentar un 35% la capacidad de aislamiento de la casa.
  • Adherencia: especialmente en superficies secas, independientemente de si son materiales pétreos o metálicos.
  • Decoración: su color blanco es ideal para cualquier vivienda; además, puedes pintarlo si lo deseas para que combine con cualquier estancia.
  • Natural y ecológico: este material se obtiene directamente de la naturaleza; además, no es tóxico, es respetuoso con el medio ambiente y todos sus residuos son biodegradables.
  • Resistencia al fuego: destaca especialmente la escayola, puesto que puede utilizarse como método de protección pasivo contra incendios.
  • Durabilidad: cuando se ha fraguado el yeso ofrece una gran estabilidad y se convierte en un material inalterable a las variaciones climatológicas.

Características

Una de las principales características del yeso es su baja dureza, de 1,5 a 2 en la escala de Mohs; además, destaca porque sus fracturas se producen en finas láminas paralelas. Debido a esta baja dureza, este material es traslúcido y su apariencia es vítrea y sedosa; del mismo modo, si lo introduces a altas temperaturas es soluble en agua, ácido clorhídrico y alcohol etílico. Ahora que ya lo sabes todo sobre la historia del yeso, ¿a qué esperas para emplear este material en tus construcciones?

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